Semana Santa en Sevilla (I)

¡Hola, amigos! Quería contaros como ha sido mi Semana Santa. Para la mayoría de los sevillanos, esta conmemoración de la pasión y muerte de Cristo se vive de una forma muy especial. Ya desde pequeños nuestros padres y familiares se encargan de transmitirnos esa manera de sentirla, vivirla y disfrutarla. Así lo haremos después nosotros con nuestros hijos y ellos con los suyos. Sevilla, durante esa semana, se convierte una vez más en anfitriona hospitalaria y a los sevillanos nos encanta compartir estas tradiciones que la hacen tan atractiva con amigos que llegan para disfrutar y comprender ‘lo nuestro’.

Hay muchas maneras de ver la Semana Santa en Sevilla: algunos optan por verla en carrera oficial, sentados cómodamente en sillas; otros, se patean la ciudad entera al encuentro de ese momento irrepetible, singular e incluso íntimo, a pesar de las multitudes; y también hay quien acierta visitando balcones propios o de amigos desde donde casi puedes tocar los pasos por cuanto se arriman a sus barandas. Yo, personalmente, opto por un híbrido de balcones y rincones. En cuanto a los primeros, los balcones, este año he visitado el de mi amigo Miguel Gallego y su mujer, en la calle Placentines; el de mis queridos Paco y Pilar Cerrato, en Francos, y el de Pilar Burgos, en la Campana, un lujazo estar allí y compartir un ratito con ella. En cuanto a los rincones, os dejo algunas imágenes captadas sobre la marcha, espero que os gusten.

¡Ah! Es de bien nacida ser agradecida. Este año, he tenido la suerte de contar con un ‘coach semanansantero’ excepcional, mi amigo Juan Salas Rubio. En la presentación de su publicación cofrade, ‘Revista Cuaresma’, percibí que sería un excelente maestro…, y así fue. ¡Gracias Juan!

El primer paso de la Hermandad del Amor, la célebre "Borriquita", entra en La Campana, inaugurando así, oficialmente, la Semana Santa de 2015. El cortejo que lo acompaña es muy peculiar, puesto que está formado casi exclusivamente por niños pequeños, en la mayoría acompañados por sus padres.El primer paso de la Hermandad del Amor, la célebre “Borriquita”, entra en La Campana, inaugurando así, oficialmente, la Semana Santa de 2015. El cortejo que lo acompaña es muy peculiar, puesto que está formado casi exclusivamente por niños pequeños, en la mayoría acompañados por sus padres.

La salida más complicada de la Semana Santa es ésta, la de la hermandad de San Esteban. La ojiva de la puerta, junto a los "dientes" que la rematan, obliga a quitar los "zancos" (las patas de la parihuela, la plataforma de madera sobre la que se monta el paso), para que los costaleros puedan ponerse de rodillas y avanzar de ese modo. Para poder luego levantar el paso, ya que es imposible para los costaleros que van debajo, al estar, como ya hemos dicho, de rodillas, cuentan con la ayuda de los compañeros que, por fuera, sostienen el peso del mismo. Es realmente escalofriante.El paso de palio de la Virgen de las Aguas, de la hermandad del Museo, está a punto de entrar en su capilla tras su estación de penitencia. Son más de las 3 de la madrugada del ya martes, pero la plaza está a rebosar de gente. Es un paso precioso, simplista, con un perfecto orden entre las proporciones y, como curiosidad, cabe destacar que es la única dolorosa que procesiona bajo palio sin corona, puesto que en su lugar lleva una particularísima diadema de oro.

El Cristo de la Salud, de la hermandad de San Bernardo, es una de las joyas escultóricas que tiene la Semana Santa de Sevilla. El viejo barrio extramuros se convierte ese miércoles en punto de unión de las familias que en un pasado allí vivieron y que vuelven, al menos por un día, para acompañar a sus titulares durante la estación de penitencia. En la imagen vemos el paso de Cristo mientras sube el puente (por debajo pasaban antiguamente las vías del tren) camino del centro de la ciudad. Al fondo, la Giralda.La salida más complicada de la Semana Santa es ésta, la de la hermandad de San Esteban. La ojiva de la puerta, junto a los “dientes” que la rematan, obliga a quitar los “zancos” (las patas de la parihuela, la plataforma de madera sobre la que se monta el paso), para que los costaleros puedan ponerse de rodillas y avanzar de ese modo. Para poder luego levantar el paso, ya que es imposible para los costaleros que van debajo, al estar, como ya hemos dicho, de rodillas, cuentan con la ayuda de los compañeros que, por fuera, sostienen el peso del mismo. Es realmente escalofriante.

El paso de palio de la Virgen de las Aguas, de la hermandad del Museo, está a punto de entrar en su capilla tras su estación de penitencia. Son más de las 3 de la madrugada del ya martes, pero la plaza está a rebosar de gente. Es un paso precioso, simplista, con un perfecto orden entre las proporciones y, como curiosidad, cabe destacar que es la única dolorosa que procesiona bajo palio sin corona, puesto que en su lugar lleva una particularísima diadema de oro.El Cristo de la Salud, de la hermandad de San Bernardo, es una de las joyas escultóricas que tiene la Semana Santa de Sevilla. El viejo barrio extramuros se convierte ese miércoles en punto de unión de las familias que en un pasado allí vivieron y que vuelven, al menos por un día, para acompañar a sus titulares durante la estación de penitencia. En la imagen vemos el paso de Cristo mientras sube el puente (por debajo pasaban antiguamente las vías del tren) camino del centro de la ciudad. Al fondo, la Giralda.

 

QUIZÁ TAMBIÉN TE GUSTEN:

1 Response

  1. 7 abril, 2017

    […] Fuente de la imagen de portada: Raquel Revuelta […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *